viernes, 1 de julio de 2016

Cuando la corrupción empieza por casa



Siempre nos han enseñado (asumiendo el riesgo de generalizar) en casa que la honestidad, humildad y el actuar correctamente deben ser nuestro mantra alrededor de todas nuestras acciones a lo largo de la vida; a pesar de esto, la realidad es que la corrupción empieza por casa. Entonces, ¿cuál es el ejemplo que damos a nuestros hijos?

Es frecuente ver en redes sociales hordas de mensajes de indignación cuando algún medio publica un nuevo caso de corrupción, la captura de alguien por malversación de fondos, se conoce un nuevo caso de "rosca" y como no, el aumento de sueldo de nuestros honestos senadores. Todos escribimos mensajes resaltando nuestra honestidad y pidiendo la hoguera para estas personas, sin llegar a vernos antes en un espejo.

Trabajo en una compañía de consumo masivo y constantemente se organizan concursos públicos para nuestros consumidores en donde los retos varían y los premios son entregados en función del cumplimiento de esos objetivos. En este momento el concurso vigente se basa en una foto y una votación o likes para poder clasificar a una segunda selección, en donde son calificadas las mismas fotos a partir de otros criterios, dejando de lado el número de votos o likes obtenidos. Hasta ahí nada fuera de lo común.

Soy parte del jurado, en donde nuestro deber es garantizar que todos los participantes cuenten con las mismas oportunidades de ganar, pero una no grata sorpresa ha sido ver como algunos participantes utilizan métodos fraudulentos para querer ganar, y los que ya han ganado se las ingenian para volver a participar y volver a ganar, en un acto claro de deshonestidad, y en palabras claras, de corrupción. 

¿De qué nos sirve quejarnos si somos iguales o peores a ellos? Puede que un político corrupto se roba miles de millones, pero un participantes que hace trampa y se roba un monto mucho más pequeño y aún así está cometiendo el mismo delito, con el consabido impacto en su círculo familiar, una clara enseñanza de que la trampa paga y que todo se puede conseguir fácil y sin mayor esfuerzo.

Estas personas buscan acaparar los premios ofrecidos utilizan métodos ingeniosos, pues como mencioné hace unos párrafos, las reglas se basan en una fotografía creativa con ciertas condiciones más un número de votos; ellos utilizan desde scripts y programas para autovotarse miles de veces hasta participar con diferentes datos de contacto, ocultando rostros, retocando digitalmente las imágenes y muchas cosas más. Resumiendo, tienen toda la inteligencia y las ganas necesarias para participar de la mejor manera, pero optan por el camino fácil, la trampa y la avaricia.

Nos ha tocado en el jurado volvernos detectives, identificar rostros, identificar elementos compartidos, comparar datos y hasta rastrear a las personas digitalmente, todo para poder garantizar que los participantes tienen las mismas posibilidades de ganar sin importar si tienen mas o menos amigos (imaginarios).

Extrapolen esto a la sociedad, a la doble fila en las calles, al cruce de un semáforo en rojo, a a la frase dicha a los pequeños de "usted no sea bobo y no se deje". ¿será entonces que nuestra sociedad y nosotros estamos diseñados para la trampa y la corrupción? ¿será que criticamos a los políticos y a todo aquel que sufre el escarnio público cuando le destapan sus fechorías solo porque fueron ellos y no nosotros los que disfrutamos ese dinero mal habido?

Triste no deja de ser, y al interior de la empresa ya ponen sobre la duda en la mesa con las programaciones de las siguientes actividades, precisamente por eso, el alto nivel de fraude identificado con un único afectado, el "fiel" consumidor que sí participa, quiere ganar y de hecho debería poder hacerlo.

Es deber de todos nosotros poner nuestro granito de arena para que las brechas de la desigualdad se cierren, y no solo económicamente sino mentalmente, todos vivimos en comunidad y si bien nos duele compartir y aceptar que el otro puede tener suerte y éxito, eso debe ser visto como un reto para ser mejor, no para dañar al otro.
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