viernes, 8 de enero de 2010

¿Estamos en el Fin del Mundo?

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Cada vez me sorprendo mas con las noticias que día a día veo en los diarios, en la internet y en la televisión; y es que al parecer todos estamos perdiendo el sentido común, (incluyéndome) llegando a un punto tan insensible que ya hay cosas que no sorprenden ni aterran, simplemente nos incitan a hacer una leve expresión en el rostro y por mucho un “-… que horror…-“.

Transcurría el año 1996, cuando empezó a crecer el rumor del famoso anticristo, quizás algunos compatriotas lo recuerden, yo estaba muy pequeño, tenía 10 años. He de confesar que sentí miedo, pues con los noticieros en la televisión y los diarios dando una y otra vez ese tipo de noticias algo iban dejando en mi subconsciente, afortunadamente por esos años vivía con mi abuelita materna quien con su infinita sabiduría logro alejar de mí esos pensamientos apocalíptico, afortunadamente no pasó nada, porque aquí estamos.

Sin embargo ya a esta edad, con el bombardeo de información que tenemos en la actualidad y el masoquismo propio que al que me ha llevado mi afición por las noticias me entero de mil cosas descabelladas, a lo mejor son cosas que siempre han existido pero que por la falta de comunicación y divulgación jamás habían llegado a mis ojos u oídos;  por un lado tenemos a los mayas y su 2012, algo de lo que no quiero entrar en polémica pero no deja de causar curiosidad, tenemos un terrorismo en aumento, rampante y escalando de manera asombrosa por todos los lugares del mundo, atrocidades y barbaridades entre nosotros mismos que ya son paisaje y gente con pobreza mental que la tiene muy fácil para contagiar a muchos otros.

No solo en Colombia van en aumento los atracos y asesinatos por bienes que en dinero llegan a representar menos de lo que podría costar una gaseosa, gente, niños, mujeres que mueren a manos de desalmados que dicen luchar para libertar al pueblo; yo me pregunto si llegará el punto en que no podremos salir de nuestras casas por miedo.

En Brasil se descubrió el caso de un padre que lleno a su pequeño hijo de agujas por venganza a su ex mujer, en Somalia los piratas que empezaron secuestrando barcos por necesidad y hambre, ahora también secuestrar cargueros repletos de alimentos y no los reparten (no esta bien de ninguna forma, pero el ideal creo que ya se está perdiendo), en Colombia tenemos a violencia a chorros, en la que yo mismo he pecado, en Estados Unidos y Europa tenemos casos extremos de xenofobia, con Venezuela tenemos a un punto una guerra que sería desastrosa, solo por rencores, odios y demostración de poder, trayendo terrorismo desde el medio oriente, precisamente en el Medio Oriente creo que el mejor negocio irónicamente sería una funeraria, ya que es extraño el día que no hay inmolaciones en nombre del Señor, sin importar quien caiga y todo justificado en torno a combatir un imperio.

Aparecen videos de unas ejecuciones en Sri Lanka, en donde asesinan a gente atada de pies y manos, de la manera mas cruel, (cosa que hemos visto aquí en Colombia), en Haití, no hace mucho un grupo de rebeldes asesino casi a una aldea completa, mujeres y niños incluidos, Irán sigue empecinado  en fabricar uranio enriquecido para fabricar “energía”, Rusia esta probando nuevo armamento, España y Francia están vendiendo armas y negociando tratados de paz con los mismos países, mercenarios y nóveles de paz no encajan, y ahora el aumento de sacrificios de niños en Uganda, algo que realizan los médicos brujos para pagar favores a los espíritus, y eso que podría seguir nombrando un sin fin de atrocidades más.

Me encantaría volver a 1996 y aterrarme por la llegada del anticristo, no tener conocimiento de nada de lo que se hoy, y volver a pensar que todo mi mundo se limitaba a lo que mis ojos podían ver, –¿Estamos en el Fin del Mundo?-, -¿Qué falta para que ocurra un desastre global?-, ya no tenemos mundo, no tenemos planeta, no tenemos alimentos, no tenemos agua, no tenemos nada, sobrevivimos con lo poco que tenemos, estamos satisfechos y eso es todo lo que nos importa.

Todo es movido por intereses económicos, y no digo que eso sea malo, para algo estoy en la Universidad, para tener un buen empleo o mi propia empresa y ganar dinero para darle una buena vida a mi familia y darme gusto, no es malo, pero eso llevado a una escala global nos arroja resultados como –miles de millones de dólares en subvenciones a bancos a punto de quebrar y la increíble reducción de las fortunas de estos pobres hombres, y mientras, en áfrica niños, mujeres y hombres se mueren de sed, de hambre,  miles de investigaciones quedan paradas por falta de fondos, el acceso a la salud es costoso y a la educación ni hablar-, no sé, pero para mí, ya estamos en el fin del mundo, y no porque se oigan las trompetas que tocan los jinetes del apocalipsis, sino por ese corazón oscuro que todos tenemos, ese corazón que a la larga nos hace humanos.

Basta con unos segundos de reflexión y queda uno a punto del suicidio, todos podemos cambiar en algo el planeta, pero de nada sirve si los que mandan no permiten que las buenas consecuencias sí se multipliquen.




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